Mal-temáticas de los juegos de escape

Pudiera parecer que en este artículo fuésemos a debatir sobre el uso o incluso abuso que algunas veces se hace de las operaciones matemáticas en una sala de escape, pero eso lo dejamos para otro post, las ideas vienen y van cuando uno piensa en los room escape. Pero sobre lo que de verdad hablaremos hoy es sobre las mal-temáticas, y como una buena o mala decisión sobre el tema o la historia puede pesar como una losa en el escapista que viene a una sala.

Influencias

Los videojuegos, las películas y los libros, nos han hecho muchas veces estrujar nuestro cerebro para averiguar quién es el asesino del caso, a cuánto asciende el botín robado, como escaparon de aquella celda de alta seguridad o como descifraron los enigmas de aquella cámara egipcia. Con estas ideas en nuestra mente es casi obligatorio que todos estos temas pasen a la vida real en el mundo del room escape, y la gran mayoría de las salas se basen, con mayor o menor acierto, en estas apasionantes tramas, que a todos nos gustaría vivir en primera persona, no? Pues deseo concedido!

El problema es cuando a una buena temática, como lo son todas las comentadas antes, bien por presupuesto o bien por falta de ideas, no se defiende como se merece. Y es que puede que un tema sea muy utilizado, pero bien ejecutado y con ideas originales, que siempre existen, lo hará destacar sobre el resto y conseguirá que el jugador lo disfrute como si nunca lo hubiera visto antes. Todos los aspectos son importantes para conseguir este efecto, pero creemos que lo importante son los pequeños detalles, que son siempre los que marcan la diferencia, y en el mundo room escape, no iba a ser una excepción.

Documentarse bien, lo primero

Es muy importante impregnarse bien del tema, de la historia que queremos reproducir y a la que queremos transportar a nuestros clientes, para ello es imprescindible saber muy bien el contexto en el que queremos basarnos, la etapa histórica en que se desarrolla, y conocer bien aquellos inventos importantes que ya existen y aquellos que no, para no cometer errores graves. Un detalle como no dar un boli publicitario en el antiguo Egipto o una linterna de pilas en plena Edad Media, se agradece bastante, y siempre existen medios para solucionar esas necesidades. Está claro que camuflar micros, cámaras y aires acondicionados es complicado, pero con un poco de ingenio todo tiene solución y se agradece mucho en el resultado final, pues cada elemento de este tipo que invasivamente se ve en la sala, puede restar realismo a la experiencia que queremos ofrecer.

Obviamente ser arriesgado y buscar temáticas nuevas que no se han desarrollado, es un arma de doble filo, que con buenos mimbres e ideas originales puede ser todo un acierto, pero que en manos aventureras y sin un criterio bien asentado en proyectos anteriores puede provocar todo un fracaso, que no solo perjudicará a su sala, sino a esa temática en general que puede verse estigmatizada para el resto de creadores que quieran o se vean capaces de desarrollarla en mejores condiciones.

La selección del jugador

Por otra parte existen también las malas temáticas, suelen ser aquellas que pretenden hacer un refrito de varias buscando la sala perfecta y acaba saliendo un batiburrillo de pruebas sin sentido o aquellas que buscando dirigirse a un público muy concreto y minoritario que acaban teniendo que renunciar a su propio tema ante la escasez de público y perdiendo por tanto toda la esencia para la que fueron creadas, por no hablar de aquellas con temas Made in creador, que únicamente en su cabeza tienen algo del sentido que intentan venderte.

En definitiva, la temática en la que inspirar una sala es el punto de partida de todo el proyecto de tu room escape, y sin esa idea base embarcarse en la aventura sin más, no suele tener los resultados esperados, así que pensar y repensar, creemos lo que nos gusta, pues siempre es más fácil basarnos en lo que nos gusta, y adaptémoslo al gran público, al menos luego si algo va mal, sabremos que el error no ha sido de base, no habrá sido un problema “maltemático”.